Inspiracionalmente existe gracias a que alguien tuvo una gran idea; ¿habrá sido gracias a un sueño, un viaje, una terrible historia? No estamos seguros. Pero fue una gran idea y queremos compartirla. Creemos que la inspiración y la creatividad son grandiosas cuando se juntan, y sabemos que el talento se encuentra en todos los rincones de este mundo; así que nos hemos dado a la tarea de encontrarlo. Estamos en busca de ideas que toquen fibras y aceleren corazones. Ideas que inunden ojos, penetren oídos y muevan mundos. Que cuenten historias fantásticas, y a su vez reales. Pero sobre todo, que inspiren otras mentes.

¡Ándele amigo sin vergüenza!

¡Ándele amigo sin vergüenza!

Son muchos los medios profesionales en los que se invita a concursar a varias empresas o profesionales a preparar propuestas con la finalidad de que la mejor se quede con el proyecto y si tiene suerte con el cliente. La publicidad no es la excepción; en este medio donde nos encanta rebautizar todos los conceptos cotidianos de formas más rebuscadas, le llamamos a esta práctica, Pitch.

Hace algunos años, una marca de renombre invitaba a tres agencias de publicidad a preparar una presentación de su visión de el mejor camino para dar a conocer un mensaje comercial, y así el cliente deliberaba y le otorgaba el honor de trabajar para ellos al orgulloso ganador.

Sin embargo, esta práctica está llegando a límites increíbles y, aunque sucede en todo el mundo de formas que pueden rayar en lo abusivo, es justo en México donde ha alcanzado niveles desproporcionados; combinación de una notable disminución en la cantidad de proyectos, una situación económica y social sin precedentes y el aumento desmesurado de agencias de publicidad, algunas de ellas improvisadas o con muy poca experiencia. El mejor ejemplo de esto ha aparecido intermitentemente en varios medios especializados en los últimos días: La empresa de pinturas más posicionada de México, invitó a nada menos que 32 agencias de publicidad a “concursar”. Sorprendentemente, llegaron todas, cada una con una propuesta de estrategia, una propuesta creativa y una económica, producto del trabajo, en el mejor de los casos, de un grupo de profesionales que invirtieron varias horas en esto.

Esto en primer lugar, confirma el cliché de que los publicistas somos pésimos matemáticos: 32 agencias con una inversión de tiempo de al menos 30 minutos el cliente revise (con mediano cuidado) cada propuesta, es un trabajo que difícilmente se puede hacer de forma decente. ¿Cuáles son las probabilidades de ganar un concurso así, cuánto representará para la agencia “ganadora” el retorno de una empresa que tiene fama de pagar poco y mal? ¿De verdad tenemos tanta necesidad y urgencia de regalar nuestro trabajo?

Cualquier profesional que haya participado en un Pitch recientemente, es probable que coincida en que concursar se ha vuelto el peor negocio del mundo, porque además de la inversión que representa: te llaman, te proporcionan un brief muy pobre, te ocultan el presupuesto o te dicen que “es abierto” (como si esto existiera), te arrastran a juntas maratónicas para que te des cuenta que estás compitiendo contra al menos ocho o diez “agencias”, aunque revisando bien, de más de la mitad no se hacen una. Te obliga a trabajar a marchas forzadas en proyectos que no se cobran, a menos que seas un genio como Don Clemente Cámara que cobra por concurso. Y finalmente te anuncian semanas después que ganó el más bajo en presupuesto. Si esto no es una especie de autoinmolación, no sé como llamarlo.

Sin embargo, creo que los publicistas no debemos sentirnos víctimas; por lo menos, no las únicas, pregunten a sus amigos arquitectos, ingenieros, comerciantes, fotógrafos, impresores, productores, etc. cómo les va en sus respectivos “concursos”.

¿Existe un responsable de esto? en una opinión muy personal, sí. ¿Vale la pena malvender la experiencia, aun cuando sabemos que siempre habrá quien cobre más barato? ¿Queremos seguir obedeciendo reglas y condiciones de trabajo que son a todas luces ocurrencias de personas con criterios muy pobres?

Cada vez que aceptamos condiciones leoninas de trabajo, nos volvemos responsables, ya que trabajar a la carrera, aceptar condiciones abusivas de pago y cobrar más barato que cualquiera, han sido el verdadero origen del problema.

La parte más negativa de esta iniquidad es que son muy pocas las marcas que evitan estas prácticas: bancos, bebidas, alimentos, cosméticos, transporte, incluyendo a “las más correctas, las más responsables y las más honestas” que demuestra su indecencia negando anticipos, implementando programas de facturación cada vez más complejos, pagando a 90 días o usando a las agencias medianas y pequeñas, únicamente para “rellenar” su número de propuestas. Hemos llegado al punto en que los directores de compras de varias empresas, hacen firmar documentos a sus compañeros de otras áreas, donde se comprometen a liberarlos de responsabilidad si el proveedor que eligieron no cumple en calidad o experiencia.

Finalmente, hay que decir que alguna opinión propositiva deberían de tener al respecto las asociaciones que agrupan a los que trabajamos en publicidad, que parecen más preocupadas por ser una especie de “club exclusivo” que por agrupar, cuantificar, regular y mejorar el medio.

La solución la conocemos, es solo que nadie, o muy pocos se atreven a aplicarla “porque las cosas no están como para rechazar proyectos”.

Share this Story

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

El Contenido

Facebook

140 de inspiración

Acerca de


Estamos en busca de ideas que toquen fibras y aceleren corazones. Ideas que inunden ojos, penetren oídos y muevan mundos. Que cuenten historias fantásticas, y a su vez reales. Pero sobre todo, que inspiren otras mentes.